No es lo mismo hablar de la alimentación que alimentarse, y no es lo mismo hablar de la oración que orar. No es lo mismo alimentarse que comer mucho y no es lo mismo orar que decir muchas oraciones Hay comidas malas, “comida basura” que no nutre sino que produce obesidad. Y hay oraciones malas, “oraciones falsas” que producen deformación espiritual.
Por eso, es importante saber qué es la oración, para orar y orar bien. Saber es una ayuda. Porque a orar se aprende orando. Son muchas las personas que me han pedido consejo y orientación sobre “el arte de orar”. Iré exponiendo algunas reflexiones sobre la oración cristiana. Espero sus comentarios.
De la “familia vicentina” se han encontrado paúles, hijas de la caridad, hijas de San Vicente, misioneros seglares, juventudes marianas y laicos asociados a sus obras. Inspirándose en Aparecida y escuchando la voz de los pueblos centroamericanos han reflexionado, proyectado y orado en torno a estos tres núcleos: “ojos para ver, corazón para sentir y manos para transformar”.
El domingo, día 19, celebramos la Jornada Mundial de las Misiones (Domund). Al igual que otros tipos de “jornadas”, también ésta pretende recordar y renovar una dimensión de la vida cristiana que debe vivirse todos los días. La “Jornada misionera” invita a todos los católicos a tomar conciencia, con lucidez y con ardor, de su condición de “discípulos misioneros”, a renovar la “pasión” por el anuncio y el testimonio del Evangelio de Jesucristo y a dilatar su corazón y sus horizontes a la medida de la catolicidad (universalidad) de la Iglesia.
Para mi fue una jornada intensa. Participé durante toda la mañana en la asamblea parroquial de Ntra. Sra. de Suyapa (sector López Arellano de Choloma) y pude conocer el trabajo que están realizando estos meses: una “santa misión” como la del 2006 para que la parroquia se ponga en “estado permanente de misión”. (más…)
Antes de ayer, sábado, ordené a dos nuevos sacerdotes, Oscar y Roberto. Los que me conocen saben de mi preocupación y solicitud por las vocaciones sacerdotales hondureñas. Hoy, siguiendo el consejo del Señor: “Rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10,2), comparto con ustedes mi oración por los sacerdotes
Señor Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, por el bautismo nos has llamado a ser su pueblo sacerdotal, para ofrecerte el don de la propia vida, una existencia en justicia y santidad.
Tú llamas a algunos de este pueblo para constituirlos discípulos y presbíteros, al servicio del mismo pueblo.
Hoy, Señor, te damos gracias por los sacerdotes de nuestra diócesis, por los que proceden de nuestras familias hondureñas, por los que han venido de otros lugares como misioneros para bien de nuestro pueblo, y de una manera muy especial por los recién ordenados. (más…)
Del 22 al 26 de septiembre tuvo lugar en el Centro “Las Tres Rosas” (Valle de Ángeles) un “seminario taller” de representantes de las pastorales sociales y Caritas de Centroamérica para estudiar el fenómeno de la violencia juvenil en el área y abrirse a los desafíos pastorales que plantea.
Al término de la reunión publicaron una “declaración pastoral”, de la que apenas se han hecho eco los medios de comunicación, yo me hice presente la primera mañana del encuentro y di la bienvenida a los participantes en nombre de la Conferencia Episcopal, ya que se reunían en Honduras. Quiero hacer llegar a mis lectores algunas reflexiones y compromisos de la “declaración pastoral” como una forma de contribuir a la sensibilización sobre las causas de este problema y a la búsqueda y puesta en práctica de las más humanistas y eficaces soluciones. (más…)
También Jesús tuvo su casa. La Palabra eterna que estaba junto al Padre se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn, 1, 14), con sus padres María y José, en Nazaret. (Lc 2, 51). Y en la casa, ámbito de protección y de preparación, santuario de amor y de vida, taller y escuela de personalización, fue creciendo en estatura, en sabiduría y en gracia, ante Dios y ante los hombres. (Lc 2,52).
Hasta que llegó el momento de dejar la casa, no para casarse y fundar un nuevo hogar sino para comenzar su ministerio (Lc. 3,23), el anuncio del Reino de Dios y para formar una nueva familia basada, no en la carne y la sangre, sino en el cumplimiento de la voluntad del Padre que está en los cielos. Alguien le dijo a Jesús: “¡Oye!, ahí fuera están tu madre y tus hermanos que quieren hablar contigo”. Respondió Jesús al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y señalando con la mano a los discípulos dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt. 12, 46-50). (más…)
Frecuentemente, padres, educadores y periodistas me formulan la pregunta ¿Cómo educar hoy en valores? Detrás de la pregunta late la preocupación por los cambios de conducta que se observan hoy, comparados con el pasado, y se adivina el deseo sincero de hacer algo para que las personas, sobre todo las jóvenes generaciones, tengan unos valores que motiven, fundamenten y orienten su vida.
La preocupación no es infundada sino que tiene fuertes razones para manifestarse. La sociedad actual experimenta cambios profundos y complejos. Estos cambios cuestionan las tradiciones que eran hasta hace poco transmisoras de valores, desestabilizan los fundamentos que nos daban seguridad en la vida y ofrecen nuevas formas de ver y de interpretar la realidad. (más…)
Con motivo del “encuentro diocesano”, escribí el martes sobre la espiritualidad y los organismos de comunión en la diócesis y parroquias. Hoy prolongo mi reflexión sobre comunión de vida en las pequeñas comunidades eclesiales de base. Y lo hago a la luz de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida (Brasil). (más…)
Aunque han pasado diez días desde el “Encuentro Diocesano” de la Diócesis de San Pedro Sula, aún resuena en mis oídos las palabras de su lema “Discípulos misioneros en comunión”; aún perduran las imágenes de la Eucaristía, Cuerpo de Cristo, celebrada, expuesta y llevada en procesión, como luz de comunión en la noche de divisiones y violencias; aún emergen los rostros de las personas provenientes de las diversas parroquias.
El conjunto del encuentro en sí mismo fue ya una enseñanza: una experiencia y una escuela de comunión. Y una enseñanza muy pedagógica ya que entraba por los ojos, por los oídos, por el contacto, por el corazón. Con el deseo de profundizar esta enseñanza quiero compartir con los lectores de estas páginas algunas reflexiones sobre la comunión de los discípulos misioneros.