Antes de ayer, sábado, ordené a dos nuevos sacerdotes, Oscar y Roberto. Los que me conocen saben de mi preocupación y solicitud por las vocaciones sacerdotales hondureñas. Hoy, siguiendo el consejo del Señor: “Rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10,2), comparto con ustedes mi oración por los sacerdotes     

Señor Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, por el bautismo nos has llamado a ser su pueblo sacerdotal, para ofrecerte el don de la propia vida, una existencia en justicia y santidad.

Tú llamas a algunos de este pueblo para constituirlos discípulos y presbíteros, al servicio del mismo pueblo.

Hoy, Señor, te damos gracias   por los sacerdotes de nuestra diócesis, por los que proceden de nuestras  familias hondureñas, por los que han venido de otros lugares como misioneros para bien de nuestro pueblo, y de una manera muy especial por los recién ordenados. (más…)