El Papa Benedicto XVI nos invita, en su mensaje para la celebración  de la “Jornada Mundial de la Paz”, a reflexionar  sobre el tema: “Combatir la pobreza, construir la paz”.

El mensaje completo lo pueden  ver en www.vatican.va  o en www.iglesiacatolicasps.com. Para favorecer  su difusión, motivar su lectura y poner en práctica sus enseñanzas, ofrezco un resumen de sus ideas principales.

Una constatación y una invitación

La reflexión del Papa parte de un hecho trágico: “la desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones  más desarrolladas económicamente” (n. 1). Y nos invita a combatir la pobreza “desde una visión amplia y articulada”, es decir, que tenga en cuenta no sólo los aspectos económicos sino también los morales y espirituales. Porque “cualquier forma de pobreza  no asumida libremente tiene su raíz en la falta de respeto a la dignidad transcendente de la persona hermana” (n. 2)

Pobreza e implicaciones morales

A continuación el Papa relaciona la pobreza con alguno de los más graves problemas actuales poniendo de relieve sus implicaciones morales, es decir, la responsabilidad de las personas, instituciones y Estados en la manera de afrontar  dichos problemas.

• Crecimiento demográfico: en nombre de la lucha contra la pobreza “se están llevando a cabo campañas para reducir la natalidad en el ámbito internacional, incluso que no respetan la dignidad de la mujer, ni el derecho de los conyuges  a elegir responsablemente el número de hijos y, lo que es más grave,  frecuentemente no respetan el derecho a la vida” (n. 3). Ante estas teorías  y prácticas, después de unos breves análisis sobre la relación desarrollo-demografía, el Papa concluye: “La población  se está confirmando como riqueza y no como un factor de pobreza” (n. 3)

 Las enfermedades pandémicas: en la medida en que afectan a los sectores productivos de la población,  tienen una gran influencia  en el deterioro de las condiciones generales del país. El Papa propone: emprender  campañas  que eduquen  en una sexualidad concorde con la dignidad de la persona;  poner a disposición de las naciones pobres las medicinas necesarias; someter la  propiedad intelectual  de los resultados de la investigación al  fin social de “garantizar a todos la necesaria atención  sanitaria de base” (n. 4)

• Pobreza de los niños: cuando la pobreza afecta a la familia, los niños son las victimas más vulnerables. Ponerse de parte de los niños  pobres implica: el cuidado de las madres, la tarea educativa, el acceso a los medios básicos para la salud y, sobre todo, la defensa de la familia y de su estabilidad. (n. 5)

• Gastos militares: “Es preocupante la magnitud  global del gasto militar  en la actualidad”. Estos recursos “se sustraen a los proyectos de desarrollo de los pueblos, especialmente de los más pobres”. Se está violando  la “Carta de las Naciones Unidas” que compromete a los Estados a promover y mantener  la paz y la seguridad “con el mínimo dispendio de los recursos humanos y económicos mundiales en armamento” (n. 6)

 La actual crisis alimentaria: “se caracteriza no tanto por la insuficiencia de alimentos sino por las dificultades para obtenerlos y por fenómenos especulativos” (n. 7). La evolución de los precios  y los productos industriales de los países ricos aumenta mucho  más rápidamente que el precio de los productos agrícolas de los países pobres. De donde resulta que “los países más pobres sufren una doble marginación, beneficios más bajos y precios más altos” (n. 7)

Lucha contra la pobreza y solidaridad global

Para erradicar la pobreza y construir la paz, el Papa postula una “solidaridad global” entre los países y dentro de cada país. (n. 8). Esta solidaridad:

 Se fundamenta en un “código ético común”,  cuyas normas están arraigadas en la conciencia de todo  ser humano. (n. 8)

 Se personaliza cuando cada uno se siente personalmente herido por las injusticias y violaciones de los derechos humanos (n. 8)

• Se desarrolla como “una cooperación, en el plano económico y jurídico, que permita a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas” (n. 11) “para que todos los países tengan las mismas posibilidades de acceso al mercado mundial, evitando exclusiones y marginaciones” (n. 9)

• Sitúa a los pobres en el primer puesto, dándoles “un espacio adecuado para una correcta lógica económica por parte de los agentes del mercado internacional,  una correcta lógica política por parte de los responsables  institucionales y una correcta lógica  participativa capaz de valorizar la sociedad civil, local e internacional” (n. 12)

Conclusión

“Dirijo al comienzo de un  año nuevo una  calurosa invitación a cada discípulo de Cristo, así como a toda persona de  buena voluntad, para que ensanche su corazón hacia las necesidades de los pobres, haciendo cuanto le sea concretamente posible  para salir a su encuentro”.
Resumió: Mons. Ángel Garachana Pérez, CMF

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