Continúo las reflexiones sobre el nivel psico-espiritual desde  el que vivimos la vida cotidiana, pues considero que pueden servir de orientación a la hora de plantearnos nuestras tareas al comienzo del año.

Podemos vivir a un nivel que voy a calificar de “dispersión”. Vivir disperso es vivir desparramado y en todos los sentidos. Falta un yo que unifique. Se vive muy apegado al tener cosas, actividades, ideas. (más…)