Les cuento una anécdota familiar sobre San Antonio de Padua, en el día de su fiesta, 13 de junio.
Los diez últimos años vivió con mis padres pues de los tres hijos que le quedaban, sólo mi madre permanecía en el pueblo. Tenía sus “peleas” religiosas con mi padre, especialmente cuando se quedaba alguna oveja extraviada en el monte y era encontrada y, a hombros, traída al redil. Mi padre decía que encontraba las ovejas perdidas por el perro “de carea” que tenía. Aunque fuera de noche, oscura como boca de lobo, el perrito daba con ellas. Y mi padre, muy contento llegaba a casa: “ya encontré la oveja perdida” decía. “Ha sido San Antonio”, comentaba mi abuela. “¡San Antonio, San Antonio!”, argüía mi padre, “ha sido por el perro”.
Y empezaba la discusión: mi abuela, que San Antonio, mi padre, que el perro de carea.
Pasaron los años. Mi abuela ya había muerto. Quienes conocen a mi familia saben de la afición a la caza que tuvo mi padre y heredó mi hermano Félix. Un domingo, hacia media noche salió de casa a la caza del jabalí. Pasó por las “Heras”, subió Las Rasillas, cruzó Zaballa, se adentró por “El Horno” y al llegar a “Los Campillarejos” encontró una buena pieza. Disparó y el animal dio un bote, herido de muerte. Pero por másque buscó y rebuscó no hubo modo de encontrar al jabalí.
Regresó a casa, despertó a mi padre para decirle: “En tal lugar tiene que estar el jabalí muerto. No lo he encontrado. Pero ahí debe de estar. Yo me voy a Burgos que a las 6:00 a.m. empieza mi trabajo en la fábrica. Mañana, a primera hora, vaya por él”.
Y mi padre, ni corto ni perezoso, con las primeras luces del alba, fue a buscar al jabalí. Dio una vuelta por el lugar que mi hermano le había descrito. Y… nada. Dio dos vueltas, tres, cuatro, cinco vueltas y el bicho no aparecía. Mi padre ya empezaba a impacientarse (nunca tuvo mucha paciencia). Mira aquí, mira allá, se interna entre los matorrales, remueve unas retamas y ni rastro del bendito jabalí.
Cansado y protestando contra el hijo que le había hecho madrugar para nada se dice: “La última vuelta. Si lo encuentro, bien. Y sino, me marcho”. Y a la última… ¡lo encontró!
Pero ahora bien lo bueno de la historia. La primera vez que mi padre me contó esta aventura me lo quedé mirando a los ojos y le dije:
“Padre, dígame la verdad. Es muy importante, porque aquí voy a saber yo quien tenía razón, si usted o la abuela. Antes de dar la última vuelta, ¿le rezó a San Antonio o no le rezó?”
“Pues te diré la verdad, hijo. Recé a San Antonio”.
¡La abuela tenía razón!
5 Comentarios for "La abuela tenía razón"
Gracias Padre!
Claro que la abuela tenia razon, no en balde: “los dichos de los viejitos son evangelios chiquitos”
Que bonita historia Monseñor, y que gran verdad, que dificil es que a las abuelas, nos crean, cuando hablamos del poder de la oración, por la intercesion de los Santos, será que hasta después de la muerte, se acordaran de nuestro testimonio, cuando hablamos de los Santos.
aunque no se mucho, de ellos, como su abuela; pero lo que si sé es que como dice el credo.
CREO EN LA COMUNION DE LOS SANTOS.
Tiene razón Monseñor, fue San Antonio, yo le tengo mucha fe, le pido algo los martes y le enciendo 2 velas y siempre me ayuda, asi como aprendí de mi abuela.
Padre Angel!
Muy significativa la experiencia de su Abuelita.
De mi Mami Mery,aprendí a descubrir en San Antonio:* El Santo que hace aparecer las cosas perdidas*.Desde que tengo uso de razón, EN CASA,siempre se celebra la fiesta,con Rosario,Eucaristía,antes hasta con caravana en carro, recorríamos la ciudad,por eso aprendí de memoria el Himno al Bendito San Antonio ..
Y …Es cierto,es un gran Intercesor que tenemos ante el Señor. Muchos favores hemos recibido en nuestra Familia, y por eso lo he compartido con los compañeros en el C E P La Milagrosa, siempre aparecen las prendas,se convencen…y nos llena de gozo.
Lo bueno es ver en el Santo la acción de Dios,por eso doy gracias,porque en HERMANOS QUE ME RODEAN ;SÉ QUE HAY SANTOS ENTRE NOSOTROS. VIVA EL SANTO PATRÓN DE TELA! con cariño Tita.
Hola, Monseñor, que buena historia. ya me imagino la abuela la carcajada que se dio…
Es parecido el caso de los primos o hermanos separados, que no tiene la beneracion a la Madre Santa Virgen Maria, pero en casos de apuios se les sale del diente a labio la expresion Ave Maria purisima!.
Que el Dios de la vida lo ilumine siempre.
Comente