En el calendario cristiano no hay día que no tenga santo, como para enseñarnos que el Espíritu de Dios es capaz de santificar la vida cotidiana de cualquier hombre o mujer. No hay día ni condición personal que no puedan ser iluminados por el sol de la Gloria de Dios.
Cuando celebramos a los santos cantamos las grandes obras de Dios, narramos la historia humana de su gracia, reconocemos el poder salvador de Jesucristo.
Entre la gloriosa asamblea de los Santos, San Pedro tiene un significado especial por su relación con Jesús, el Señor, y con la Iglesia. Pedro es el discípulo que confiesa a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Pedro es el Apóstol a quien Jesús califica como la piedra sobre la que edificará su Iglesia. Y tiene un atractivo particular para la diócesis sampedrana por ser su titular y patrono. (más…)