El tiempo pasa. Un año termina y otro comienza. Está a punto de irse el 2009 y nacer 2010. Y nosotros ¿cómo vivimos este paso del tiempo? ¿Qué sentido damos a la sucesión de los años? ¿Qué nos queda entre las manos de valioso del año que fenece y con qué actitudes de corazón nos colocamos ante el nuevo año que se abre? (más…)
En estos días de Navidad recibimos muchas felicitaciones, mensajes, invitaciones, propaganda, etc. Yo también quiero decirles algo, sencillo pero muy importante: que no nos olvidemos de quien es la causa y razón de estas fiestas navideñas.
La Navidad cristiana es Jesucristo. Su nacimiento celebramos, su persona adoramos, su luz acogemos, su paz recibimos, su vida vivimos, su alegría nos llena por dentro y se desparrama por fuera.
No leas esta noticia fríamente, con indiferencia o como algo ya rutinariamente sabido. Déjala que penetre hasta el fondo de tu alma y conmueva toda tu vida. (más…)
La esperanza es acogida y tarea, protesta y compromiso. El acto de esperar empieza reconociendo y asumiendo la situación de prueba, de dolor de injusticia en la que vivimos. La esperanza ni se crispa, ni se hunde, ni vuelve la vista ante la prueba sino que la acepta en todo su realismo. No es un simple optimismo ingenuo que afirma: “no pasa nada. No se preocupen. Todo se arreglará”. La aceptación lleva a la protesta. Así es pero no debería ser así. Nos duele el mal y el dolor, no nos resignamos, no pactamos con ellos. Más aún, afirmamos que esa situación no tiene la última palabra, no es un callejón sin salida. La esperanza no claudica ante unos hechos que se impondrían irremediablemente, sino que nos implica activamente en un proceso que da sentido a las pruebas y tribulaciones por las que pasamos y va realizando diligentemente una transformación de nosotros mismos y de la realidad, en la dirección de lo esperado. (más…)
El documento de Aparecida, regalo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a nuestras Iglesias, dedica el Capitulo sexto al “itinerario formativo de los discípulos misioneros”. En él encontramos esta decisiva y exigente afirmación: “la vocación y el compromiso de ser hoy discípulos misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia” (DA 276). (más…)
Al próximo domingo, tercero de Adviento, se le conoce popularmente como domingo “gaudete” (alégrense), porque tiene como mensaje central la alegría. Comparto con ustedes algunas reflexiones sobre la esperanza y la alegría.
Sí, a pesar de todo los pesares, ya estamos salvados en Cristo, reconciliados por la misericordia del Padre y ya nos ha sido otorgada la vida nueva del Espíritu. La esperanza cristiana hinche la vida toda de alegría y consuelo. Nuestra historia personal y la historia de nuestro pueblo no es sólo la narración de nuestros males y dolores. La salvación, el perdón y la vida eterna ya nos han sido dadas gratuitamente por Dios y penetran nuestra vida en todos y cada uno de sus momentos. No son “manufactura humana” (J.L. Ruiz de la Peña) sino regalo de la infinita generosidad de Dios. Regalo inmerecido, somos pecadores; regalo irrevocable, es por gracia; regalo que hace palidecer a la oferta y a las razones de la desesperanza. (más…)
“Todo el misterio de la esperanza cristiana se resume en el Adviento. Y la espera del Adviento invade toda nuestra experiencia a cristiana” (J. Bernal). El Adviento, en cuanto tiempo litúrgico, recoge y condensa sacramentalmente en el culto una vida cristiana animada, sostenida y orientada por la esperanza. Y al mismo tiempo, la vivencia espiritual de la liturgia del Adviento invade y permeabiliza la vida entera del cristiano. (más…)
Mi padre ha sabido usar muy bien el refranero castellano. Las cartas que me enviaba estaban salpicadas de dichos y refranes. En cierta ocasión como se retrasase en escribirme, me ponía en la carta: “hijo, quien espera, desespera y quien camina, no puede más. Y lo digo porque tú estarás impaciente de no recibir carta y yo estoy tan atareado en las ocupaciones del campo que no puedo más”. (más…)