Tal es el tema del mensaje del Papa Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Paz del 1 de Enero del 2010. El mensaje completo lo pueden ver en www.vatican.va o en iglesiacatolicasps.com. En el resumen que les ofrezco resaltaré los contenidos principales.

1. Importancia actual del tema
La salvaguarda de la creación se ha hecho hoy esencial para la convivencia pacífica de la humanidad porque son sumamente  preocupante los peligros y amenazas a la paz y que provienen del descuido e incluso del abuso que se  hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado (n. 1).

2. Llamamiento urgente y apremiante
Ante las crecientes manifestaciones de la “crisis ecológicas” hago un llamamiento apremiante para actuar en la salvaguarda de la creación y, por tanto, de la paz. Es un deber de todos. ¿Cómo permanecer  indiferentes ante los problemas que se  derivan del cambio climático, la desertización, la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la migración de personas  debido al deterioro del ambiente en el que viven, etc.? Todas estas cuestiones repercuten en el ejercicio de los derechos humanos, como el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud, al desarrollo (n. 4).

3. Correcta ubicación de la persona en el conjunto de la creación
La crisis ecológica  no se puede separar de la visión del hombre y de su relación con la creación. La ecología supone una antropología. Cuando se considera a la naturaleza y al ser humano simplemente como fruto del azar o del determinismo evolutivo se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de su responsabilidad. En cambio, valorar la creación como don de Dios nos ayuda a comprender la vocación y el valor del hombre (n. 2).

Además, una correcta comprensión de la relación del hombre con el medio ambiente nos lleva a no absolutizar  la naturaleza ni a considerarla  más importante  que la persona misma. Tal concepción eliminaría la diferencia ontológicas y axiológica entre la persona humana y los otros seres vivientes (n. 13).

4. Revisión profunda del modelo de desarrollo
La solución de la crisis ecológica está estrechamente vinculada con el concepto mismo de desarrollo. Por tanto, resulta  sensato hacer una revisión profunda y con  visión de futuro, del modelo de desarrollo, reflexionando  además sobre el sentido  y finalidad de la economía para corregir sus disfunciones y distorsiones (n. 5). Desearía que se adoptase un modelo de desarrollo basado en el papel central del ser humano, en la promoción y participación del bien común  y  en la toma de conciencia  de la necesidad de cambiar el estilo de vida (n. 9).

5. Una profunda renovación cultural: nuevos estilos de vida
El tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos  de cada uno de nosotros. Ha llegado el momento en que  resulta indispensable un cambio de mentalidad  efectivo, que lleve a todos  a adoptar  nuevos estilos de vida que determinen las opciones  de consumo, de ahorro y de inversión (n. 11). Las crisis de carácter económico, alimentario, ambiental o social son también crisis morales. Por eso, la humanidad necesita una profunda renovación cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos (n. 5).

6.  Necesidad de una renovada solidaridad inter e intra generacional
La crisis ecológica muestra la urgencia de una solidaridad que se proyecte en el espacio (solidaridad intrageneracional) y en el tiempo (solidaridad intergeneracional). La solidaridad intrageneracional lleva a buscar un modelo de desarrollo en el que participen los países pobres o en vías de desarrollo. La solidaridad intergeneracional se refiere a la responsabilidad que las generaciones  presentes tienen respecto a las futuras. El uso de los recursos naturales debería hacerse de modo que las ventajas inmediatas  no tengan consecuencias negativas para los seres vivientes, humanos o no,  del presente y del futuro (n. 8).

7. Coherencia con el destino universal de los bienes en la actividad económica y en el uso de los recursos energéticos.
La herencia de la creación pertenece a la humanidad entera.  Pero el ritmo actual de explotación pone en serio peligro la disponibilidad  de algunos recursos naturales para la presente y futuras  generaciones. Para contrarrestar este fenómeno es preciso que la  actividad económica respete más el medio ambiente (n. 7).

Uno de los problemas que ha de afrontar la comunidad internacional es el de los recursos energéticos, buscando estrategias  compartidas y sostenibles para satisfacer la necesidad de energía de la presente generación y de las futuras. Para  este fin, se ha de promover  la búsqueda y aplicaciones de energías con menor impacto ambiental y la redistribución planetaria de los recursos  energéticos. (n. 9).

Conclusión
Invito a todos los creyentes a elevar una ferviente oración a Dios para que en el corazón de cada persona resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: si quieres promover la paz, protege la creación.

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