Jesús, curador de la vida.

Los evangelios narran detenidamente las curaciones que Jesús realiza. Los sumarios de los sinópticos nos dicen claramente que Jesús, lleno del Espíritu Santo, recorría las aldeas de Galilea curando enfermos, expulsando demonios, sanando toda dolencia del pueblo y liberando de la exclusión (Mt. 9,35).

En un hecho innegable  que Jesús fue considerando por sus contemporáneos como un “curador y exorcista” de gran prestigio. Pedro, en su discurso en casa de Cornelio resume la actividad de Jesús así: “Jesús de Nazaret, ungido por Dios con el poder del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con El” (Hech, 10,38). Algo muy especial quieren enseñarnos los evangelistas sobre la persona de Jesús y sobre el Reino de Dios que anuncia, cuando nos transmiten estas narraciones.

Es muy importante conocer el contexto cultural de Jesús y el significado que la enfermedad tenía entonces para poder actuar nosotros, en nuestro contexto, como lo haría Jesús hoy. En ese contexto era muy significativa la grave connotación de la enfermedad, sobre todo crónica o continuada, con el enfermo como pecador, abandonado de Dios, no bendecido de Dios. ¿Qué siente Jesús ante el sufrimiento del pueblo? ¿Qué dice? ¿Qué hace? ¿Cómo lo relaciona con Dios? ¿Cómo se porta con los enfermos? Esto es decisivo  para la pastoral de la Iglesia.

¿Tendrán razón los evangélicos fundamentalistas que siguen diciendo: “Si estás enfermo y no te curas es porque eres malo, porque no tienes fe, si tuvieras fe no estarías enfermo, tendrías salud rebosante?” ¿Los miles de enfermos, hambrientos, desnutridos, de Honduras, están así porque son malos? ¿Es que los que comen bien y tiene buena salud y buenos hospitales son los buenos? ¿Tendrán razón los negociantes religiosos de “pare de sufrir” que han hecho fortuna engañando a la gente con “el aceite de Jerusalén”, “la flor de Jericó” “la cruz de la salud” ¿Cuánto cobraba Jesús por las curaciones? ¿A cuánto subía su colecta?

Enseñanza del comportamiento de Jesús con los que sufren

El comportamiento de Jesús, tal como lo transmiten los evangelios, nos enseña:
• Que a Dios le preocupan los más desgraciados.
• Que a Jesús se le resuelvan las entrañas de dolor, ternura y compasión por los que sufren.
• Que los enfermos no son “malditos de Dios y pecadores sino preferidos de Dios”.
• Que a los intocables Dios los toca con la mano de Jesús, los excluidos son incluidos en la sociedad y en la vida religiosa.
• Que los que sufren descubren en Jesús alguien que establece con ellos una relación nueva y ellos creen en El y sienten que cambian, se transforman.
• Que la curación de Jesús va más allá que la eliminación de su problema orgánico. Es toda la persona la que es sanada. 

Considero que la palabra “sufrimiento” recoge mejor toda esta realidad que la palabra “enfermedad”, “enfermedades”. Enfermedad remite más a una disfunción orgánica pero como sino afectara a la persona, como si fuera una pieza de una maquina que se ha arruinado. En cambio “sufrimiento” remite a todo tipo de enfermedad física, psíquica o moral en cuanto es vivida y sentida por la persona.

La mentalidad actual tiende a perder esta dimensión humana. Pero esto es gravísimo. Nos indignamos al saber que aquellos enfermos de “lepra” de tiempos de Jesús eran “excluidos” y tachados de pecadores. Pero ¿hoy? Somos más finos, no somos tan brutos. Es todo más sofisticado y esterilizado. Somos capaces de aprobar en los congresos la ley de la eutanasia activa con los enfermos terminales, considerándolos  enfermos inútiles que son sólo un estorbo. Nos indignamos  con Hitler y su tesis de “pureza de raza aria” pero cuántos enfermos de VIH/SIDA se mueren porque las grandes empresas farmacéuticas no ponen los productos a precios populares…

Hay mucho sufrimiento en nuestro pueblo. Nuestras gentes necesitan curación, consuelo, esperanza, amor y acogida. Más de la mitad de nuestra población malvive, malcome, a causa del empobrecimiento que lleva consigo hambre, desnutrición, enfermedades, falta de higiene, falta de atención y cuidados  médicos, falta de medios de vida, exclusión del desarrollo. ¿Qué nos enseña Jesús con su comportamiento? ¿Qué haría hoy Jesús? ¿Qué le motivaría a hacerlo? Hagamos nosotros lo mismo.

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