Si respondes afirmativamente es que estás en honda con el acontecer de la Iglesia Católica Latinoamericana. Si tu respuesta es negativa y estas leyendo este blog, es la oportunidad para informarte y “complicarte” (co-implicarte) la vida con los discípulos misioneros de Jesús en América Latina hoy. Yo estuve allí y te lo cuento. Leer más »
La pastoral juvenil católica dedica el mes de junio a la juventud. La campaña de este año tiene como tema: “el joven y la comunicación en el 3º milenio”. Las formas de comunicarnos son muchas y variadas. Quiero usar este blog para “comunicarme” con los adolescentes y jóvenes y para invitarlos a la personalización de un conjunto de valores que motiven, orienten y den sentido pleno a su vida.
Miro, con otros compañeros una fotografía de cuando estábamos en la escuela:
- Este soy yo.
- ¡Cuánto has cambiado!
Soy yo y no otro pero más hecho, más desarrollado. ¡Y qué diríamos si pudiésemos sacar una fotografía de nuestro ser interior!
Y es que no nacemos hechos y acabados, perfectamente terminados. Sino que día a día tenemos que vérnosla con nuestra propia realización, perfeccionamiento, personalización. En ningún momento de la vida puede decir una persona que se posee a mi mismo plena y perfectamente, de modo que ni pueda perder lo logrado, ni pueda superar lo conseguido. Siempre estamos abiertos a un más que nos trasciende, llama y atrae. Siempre corremos el riesgo de que lo logrado se deteriore o pierda.
Esta condición de persona en proceso, en maduración en configuración fundamental es más visible, clara y objetiva en la infancia, adolescencia y juventud. La psicología evolutiva ha estudiado y explicado este proceso. En la infancia y la adolescencia nos vamos como equipando para la vida, poniendo los presupuestos e instrumentos para el ejercicio de la libertad adulta. En la juventud (18-25 años) se configura la propia identidad, desde un yo personal que asume el pasado, lo discierne, lo personaliza; desde un yo personal que toma sus opciones, decide sus responsabilidades.
Es decir, la juventud es la edad de la personalización consciente y responsable, o de la despersonalización en la superficialidad, en el anonimato, en la falsedad.
Personalización es la acción y el proceso, de hacer propio, personal algo; de hacerse persona en libertad, en responsabilidad, en relación. Al hablar de personalización ponemos como centro a la persona humana comprendida como: ser único e irrepetible, en relación con los demás, trascendente y abierto al absoluto y en proceso.
La persona es el primer valor. Todo lo que existe es valioso pero la persona es el punto de arranque y referencia de todos los valores. La persona en cuanto tal es valiosa, antes de las cosas que haga o las destrezas que tenga.
Es distinto el concepto de “valor”, del concepto de “utilidad”. Nuestra cultura tecnocrática y eficacista tiende a valorar a la persona por su condición de medio, de utilidad para la producción y para el consumo. Cuando no es útil, no se la valora y se la retira.
Y la persona como valor supremo se personaliza: cuando tiene unos valores que dan sentido a su vida, cuando hace lo que es valioso (bueno, justo, saludable), cuando tienen valor (energía, autenticidad,…) para hacerse y no claudica de su responsabilidad.
Los valores interiorizados y personalizados se convierten en motivación para vivir, para amar, para trabajar, cuidarse así mismo y a los demás. Necesitamos la fuerza, el motor interior que impulse y sostenga el proceso. Hay muchos jóvenes des-motivados: los valores les suenan a hueco, a vacío, no les dicen nada.
Los valores dan sentido, orientación a cada momento y a la totalidad de la vida. Marcan la dirección del proceso. Nos dicen que la vida no es absurda, que el camino no es camino a ninguna parte. Hay jóvenes que viven SIN-SENTIDO en la vida, sin dirección, sin orientación.
Finalmente, los valores configuran la libertad en un comportamiento moral. La libertad se vive como radicada, religada al bien, a lo justo y no como libertad de capricho, de interdeterminación. Hay jóvenes DES-MORALIZADOS, queriendo ser libres y felices terminan en una libertad vacía y esclava.
En conclusión, la juventud es la etapa propia y decisiva, después del equipamiento recibido en la infancia y adolescencia, para construir la propia identidad y la relación, desde unos valores que se fundamentan y se dirigen a la persona como primer valor, que llevan a la persona a hacer lo que es valioso, y le dan valor para hacerse e ir llegando así a aquella plenitud de existencia humana posible.
San Antonio de Padua, al ser bautizado recibió el nombre de Fernando. Cuando profesó en la Orden de Hermanos Menores (Franciscanos) se puso el nombre de Antonio. Nació en Lisboa (Portugal) y murió en Padua (Italia). Ha pasado a la historia con el nombre de “Antonio de Padua” y el calificativo más importante: “Santo”.
Corta fue la vida, 40 años. Pero llena de virtudes. Cuando murió los niños de Padua gritaban: ¡Ha muerto el santo! ¡Ha muerto San Antonio! Leer más »
El domingo día 1 de Julio será una fecha histórica para los fieles católicos del sector de Dos Caminos. Sus deseos se han hecho realidad y sus esfuerzos han fructificado. En la misa concelebrada con Monseñor Roberto, obispo de Jericó (Colombia) y con los presbíteros John Jairo, Hernán, Giovanny, Enemecio y Pablo Emilio, acompañados por un millar de fieles, erigí la nueva parroquia de “La Visitación de Nuestra Señora”.
Quiero compartir con los lectores del blog cuáles son mis preocupaciones centrales, los retos y desafíos más acuciantes. En mi primera visita a las parroquias sinteticé mi mensaje en tres palabras: evangelización, comunidad, justicia. El pueblo las coreaba para grabarlas en el corazón, recordarlas y vivirlas: ¡Evangelización!, ¡Comunidad!, ¡Justicia! Estas palabras marcaron desde los comienzos la pauta de mi trabajo pastoral. Leer más »
¿Y quién no se reúne hoy día? Alguien de mi ambiente eclesiástico comentaba jocosamente que si Dios viniera en estos tiempos, ciertamente nos hallaría reunidos, pero ¿nos encontraría unidos?
Esta semana se ha reunido la Conferencia Episcopal de Honduras, es decir, nos hemos reunido los obispos de Honduras. Quizá se estén formulando ya algunas preguntas como: ¿Qué es la Conferencia Episcopal? ¿Qué hacen los obispos cuando se reúnen, de que trata, cómo se llevan ellos? Algo de esto compartiré con ustedes por medio del blog. Leer más »
“Hacer frente a esa amenaza (la del cambio climático) creará desafíos en muchos niveles y quizá lo más importante es que pondrá a prueba la forma en que percibimos el progreso”. Son palabras de Kemal Dervis (PNUD), según publica el diario Tiempo (26 de mayo, pag. 2) que me llevan a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el progreso. Leer más »
Varios acontecimientos me invitan a escribir sobre San Antonio María Claret y sobre sus hijos espirituales, los misioneros claretianos. El sábado, 31 de mayo, celebraron –mejor “celebramos”, porque yo también soy claretiano- la fiesta de nuestra titular y patrona, María en su advocación de “Corazón Inmaculado”. Y este año la celebramos con un gozo especial en el contexto de los 200 años del nacimiento de San Antonio María Claret. Leer más »
Comparto con ustedes mi manera de comprender y de vivir mi ministerio episcopal bajo el símbolo del pan. ¿Mis deseos y mi oración? “cero hambre”. Que a nadie le falte el pan de cada día ni el pan de vida eterna. Leer más »
El domingo pasado celebramos los católicos el día de “Corpus Christi”, Cuerpo de Cristo. Y el próximo domingo se realizará “La Marcha Cero Hambre”. ¿Tiene algo que decirnos la fe en Jesucristo, Pan de vida, con el hambre en el mundo? ¿Se puede comulgar el “Cuerpo de Cristo” y no hacer algo por el cuerpo de los hambrientos? Leer más »