Hace pocas horas que he presidido la eucaristía en este día dos de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, día dedicado a la “vida consagrada” en la Iglesia. A continuación he compartido la comida en sencilla y gozosa fraternidad.
La diócesis de San Pedro Sula cuenta con diez congregaciones de vida consagrada masculina y treinta y tres de vida consagrada femenina. El número de religiosos es de cincuenta y el de religiosas de ciento setenta y dos. Leer más »
La diócesis de San Pedro Sula ha hecho una “opción” clara y decidida por la pastoral vocacional, especialmente de vocaciones nativas al presbiterado. Entre las diversas actividades que realiza hay una orientada a las familias de los seminaristas.
Desde el año 1996, todos los segundos fines de semana del mes de enero organizamos el llamado “Encuentro de familias”. Este año ha tenido lugar en el centro de Capacitación de San Pedro durante la tarde del sábado nueve y la mañana del domingo diez. Leer más »
Estoy seguro, con la certeza que nace de la confianza, que el P. Pedro Hernández, al rendir cuentas de su gestión, ha escuchado estas palabras: “Bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor” (Mt. 25,21).
El P. Pedro nació a la luz de este mundo el día 22 de febrero de 1922, en Ahigal de los Aceiteros, Salamanca, España. Y ha nacido a la luz plena y eterna del mundo de Dios el día 7 del presente mes y año, en Tela (Honduras). Unos brazos humanos maternos y paternos recibieron a aquel niño al nacer y unos brazos divinos de Padre-Madre han acogido a este anciano, hecho niño en el espíritu del evangelio, al morir. El P. Pedro no habrá tenido problemas para entrar por la puerta estrecha al Reino de los cielos, porque se hizo como niño (Mt. 18, 2-4). Leer más »
Tal es el tema del mensaje del Papa Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Paz del 1 de Enero del 2010. El mensaje completo lo pueden ver en www.vatican.va o en iglesiacatolicasps.com. En el resumen que les ofrezco resaltaré los contenidos principales. Leer más »
El tiempo pasa. Un año termina y otro comienza. Está a punto de irse el 2009 y nacer 2010. Y nosotros ¿cómo vivimos este paso del tiempo? ¿Qué sentido damos a la sucesión de los años? ¿Qué nos queda entre las manos de valioso del año que fenece y con qué actitudes de corazón nos colocamos ante el nuevo año que se abre? Leer más »
En estos días de Navidad recibimos muchas felicitaciones, mensajes, invitaciones, propaganda, etc. Yo también quiero decirles algo, sencillo pero muy importante: que no nos olvidemos de quien es la causa y razón de estas fiestas navideñas.
La Navidad cristiana es Jesucristo. Su nacimiento celebramos, su persona adoramos, su luz acogemos, su paz recibimos, su vida vivimos, su alegría nos llena por dentro y se desparrama por fuera.
No leas esta noticia fríamente, con indiferencia o como algo ya rutinariamente sabido. Déjala que penetre hasta el fondo de tu alma y conmueva toda tu vida. Leer más »
La esperanza es acogida y tarea, protesta y compromiso. El acto de esperar empieza reconociendo y asumiendo la situación de prueba, de dolor de injusticia en la que vivimos. La esperanza ni se crispa, ni se hunde, ni vuelve la vista ante la prueba sino que la acepta en todo su realismo. No es un simple optimismo ingenuo que afirma: “no pasa nada. No se preocupen. Todo se arreglará”. La aceptación lleva a la protesta. Así es pero no debería ser así. Nos duele el mal y el dolor, no nos resignamos, no pactamos con ellos. Más aún, afirmamos que esa situación no tiene la última palabra, no es un callejón sin salida. La esperanza no claudica ante unos hechos que se impondrían irremediablemente, sino que nos implica activamente en un proceso que da sentido a las pruebas y tribulaciones por las que pasamos y va realizando diligentemente una transformación de nosotros mismos y de la realidad, en la dirección de lo esperado. Leer más »
El documento de Aparecida, regalo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a nuestras Iglesias, dedica el Capitulo sexto al “itinerario formativo de los discípulos misioneros”. En él encontramos esta decisiva y exigente afirmación: “la vocación y el compromiso de ser hoy discípulos misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia” (DA 276). Leer más »
Al próximo domingo, tercero de Adviento, se le conoce popularmente como domingo “gaudete” (alégrense), porque tiene como mensaje central la alegría. Comparto con ustedes algunas reflexiones sobre la esperanza y la alegría.
Sí, a pesar de todo los pesares, ya estamos salvados en Cristo, reconciliados por la misericordia del Padre y ya nos ha sido otorgada la vida nueva del Espíritu. La esperanza cristiana hinche la vida toda de alegría y consuelo. Nuestra historia personal y la historia de nuestro pueblo no es sólo la narración de nuestros males y dolores. La salvación, el perdón y la vida eterna ya nos han sido dadas gratuitamente por Dios y penetran nuestra vida en todos y cada uno de sus momentos. No son “manufactura humana” (J.L. Ruiz de la Peña) sino regalo de la infinita generosidad de Dios. Regalo inmerecido, somos pecadores; regalo irrevocable, es por gracia; regalo que hace palidecer a la oferta y a las razones de la desesperanza. Leer más »
“Todo el misterio de la esperanza cristiana se resume en el Adviento. Y la espera del Adviento invade toda nuestra experiencia a cristiana” (J. Bernal). El Adviento, en cuanto tiempo litúrgico, recoge y condensa sacramentalmente en el culto una vida cristiana animada, sostenida y orientada por la esperanza. Y al mismo tiempo, la vivencia espiritual de la liturgia del Adviento invade y permeabiliza la vida entera del cristiano. Leer más »