Vengo de celebrar la Eucaristía en el Centro Penal de San Pedro Sula. Hemos hecho memoria de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los privados de libertad. Hemos orado así:
“Dios te salve, llena de gracia,
Dios te salve, Madre del divino cautivo:
Dios te salve, Madre de Cristo, libertador de encarcelados” (más…)
Ante la nueva masacre ocurrida el sábado 3 de mayo en la que han muerto 18 privados de libertad (pesetas) que fueron trasladados desde San Pedro Sula a la Penitenciaria Nacional de Támara y que tiene relación directa con la masacre del penal sampedrano el sábado 26 de abril en la que perdieron su vida otros 9 privados de libertad, siento ganas de llorar y de gritar.
Estoy consternado, conmocionado e indignado por la dramática muerte de estas personas. Me uno al dolor de sus familias. Oro por los muertos para que sean acogidos por el Dios misericordioso que rompe nuestros esquemas de condena. Oro por los vivos, para que la fe y la esperanza fortalezcan su ánimo y consuelen su corazón lastimado y les brindo, con la pastoral penitenciaria, nuestro acompañamiento y ayuda solidaria.