La esperanza es acogida y tarea, protesta y compromiso. El acto de esperar empieza reconociendo y asumiendo la situación de prueba, de dolor de injusticia en la que vivimos. La esperanza ni se crispa, ni se hunde, ni vuelve la vista ante la prueba sino que la acepta en todo su realismo. No es un simple optimismo ingenuo que afirma: “no pasa nada. No se preocupen. Todo se arreglará”. La aceptación lleva a la protesta. Así es pero no debería ser así. Nos duele el mal y el dolor, no nos resignamos, no pactamos con ellos. Más aún, afirmamos que esa situación no tiene la última palabra, no es un callejón sin salida. La esperanza no claudica ante unos hechos que se impondrían irremediablemente, sino que nos implica activamente en un proceso que da sentido a las pruebas y tribulaciones por las que pasamos y va realizando diligentemente una transformación de nosotros mismos y de la realidad, en la dirección de lo esperado. (más…)
Al próximo domingo, tercero de Adviento, se le conoce popularmente como domingo “gaudete” (alégrense), porque tiene como mensaje central la alegría. Comparto con ustedes algunas reflexiones sobre la esperanza y la alegría.
Sí, a pesar de todo los pesares, ya estamos salvados en Cristo, reconciliados por la misericordia del Padre y ya nos ha sido otorgada la vida nueva del Espíritu. La esperanza cristiana hinche la vida toda de alegría y consuelo. Nuestra historia personal y la historia de nuestro pueblo no es sólo la narración de nuestros males y dolores. La salvación, el perdón y la vida eterna ya nos han sido dadas gratuitamente por Dios y penetran nuestra vida en todos y cada uno de sus momentos. No son “manufactura humana” (J.L. Ruiz de la Peña) sino regalo de la infinita generosidad de Dios. Regalo inmerecido, somos pecadores; regalo irrevocable, es por gracia; regalo que hace palidecer a la oferta y a las razones de la desesperanza. (más…)
“Todo el misterio de la esperanza cristiana se resume en el Adviento. Y la espera del Adviento invade toda nuestra experiencia a cristiana” (J. Bernal). El Adviento, en cuanto tiempo litúrgico, recoge y condensa sacramentalmente en el culto una vida cristiana animada, sostenida y orientada por la esperanza. Y al mismo tiempo, la vivencia espiritual de la liturgia del Adviento invade y permeabiliza la vida entera del cristiano. (más…)
El cumplimiento responsable de las tareas propias de nuestra vocación y profesión vive momentos en los que pareciera que al entusiasmo le nacen alas. Nuestra vida se desliza “viento en popa a toda vela”, que diría el poeta. Pero también hemos de afrontar situaciones y periodos de dificultades y resistencias internas y externas, pasar por estados de ánimos cansinos y rutinarios, sumergirnos en la oscuridad de la prueba, del dolor y hasta del fracaso. ¿Qué hacer en tales circunstancias? (más…)