Un día como hoy, 8 de agosto de 1958, a la edad de 14 años, cuando ya era un hombrecito, con pantalones bombachos y con capacidad para ir a trabajar a tiempo completo en el campo o a jornal, agarré una maleta de pino que me hizo mi tío José, monté a caballo y con mi padre fui a Canales de la Sierra, a 14 Km, para tomar el autobús que me llevaría a Logroño y ahí el tren que me dejaría, con un montón de muchachos, en la estación de Beire.
Y en ese pueblecito de Navarra (España) empezó el camino de 14 cursos, 14 años que me llevaría a la profesión religiosa y a la ordenación sacerdotal como Hijo de Inmaculado Corazón de María o Misionero Claretiano. ¿Cómo resumir 14 años de maduración humana-cristiana-claretiana? ¿Qué palabra, anécdota o acontecimiento contarles? (más…)
Aunque como misionero tengo un corazón “universal” y la casa de mi espíritu tiene ventanas a los cuatro vientos, no olvido mis raíces familiares y geográficas. Ellas explican, en parte, mi manera de ser y sentir.
En cierta ocasión, en la colonia Jardines del Valle de San Pedro Sula, un niño de tres o cuatro años me pregunta: “Monseñor, ¿usted ha venido del cielo?” ¡Qué pregunta! ¿Verdad? Su mamá le había explicado que el obispo representa a Jesús. Y él sacó la consecuencia: luego, “¿usted ha venido del cielo?”.
No, no he venido del cielo aunque tenga que ser “un cielo”. Todos los sacerdotes tenemos nuestra herencia genética y cultural. Y yo tengo el rostro de mi padre y el cabello blanco de mi madre. Un toque del orgullo disimulado de mi padre y la religiosidad de mi madre. La dureza de la tierra serrana y la limpieza de su cielo azul. La querencia de la popular y las formas de una buena educación del seminario.
Varios acontecimientos me invitan a escribir sobre San Antonio María Claret y sobre sus hijos espirituales, los misioneros claretianos. El sábado, 31 de mayo, celebraron –mejor “celebramos”, porque yo también soy claretiano- la fiesta de nuestra titular y patrona, María en su advocación de “Corazón Inmaculado”. Y este año la celebramos con un gozo especial en el contexto de los 200 años del nacimiento de San Antonio María Claret. (más…)