Hermanos: Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.
En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid ,si, no maldigáis. Con los que se ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde. (más…)
La lectura paulina del domingo (19-07-2009) adquiere una viva actualidad para nosotros. Les ofrezco mi oración con el deseo de que cada uno la prolongue personalmente.
Ahora estáis en Cristo Jesús. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.
…Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.
Vino y trajo la noticia de la paz… (Ef. 2,13-18) (más…)
El P. Fernando nos ayuda a convertir en oración el texto de la lectura paulina del domingo (12-7-09). Quien desee hacer la “lectura orante” del texto, en todos sus pasos, puede entrar en www.iglesiacatolicasps.com. (más…)
El Ángel Gabriel te saludó:
“ALEGRATE”
También nosotros te decimos:
“Alégrate, María”. “Goza, hija de Dios”.
Sí, sabemos que te alegras en Dios, tu Salvador,
que estás en alegría plena,
en el gozo de tu Señor,
que estás en la gloria.
Ya sin espadas que traspasan el corazón,
sin desgarros de dolor, sin el aguijón de la muerte.
Madrecita de Suyapa,
nos alegramos contigo en este día.
Aunque aún vivamos en este valle de lágrimas,
no queremos perder la alegría verdadera.
Tú eres “Causa de nuestra alegría”. (más…)
Cada domingo entrego en la “Hoja dominical” de “El Buen Amigo” algo de mi mismo, algo de mi oración, prolongando con mis palabras la llamada “oración colectiva” de la Eucaristía dominical. Hoy comparto con los lectores del blog al pie de “El Merendón” mi oración del domingo XXXIII del año litúrgico.
P. Fernando Ibáñez (más…)
Al terminar el programa de Radio luz de ayer viernes dedicado a comentar el significado espiritual de la “solemnidad de todos los santos” y de la “conmemoración de los fieles difuntos”, un oyente del programa me pidió, por medio de Carlos, que pusiera en el blog la oración con la que concluí el programa. Le complazco y espero que pueda ayudar a muchos más.
Antes de ayer, sábado, ordené a dos nuevos sacerdotes, Oscar y Roberto. Los que me conocen saben de mi preocupación y solicitud por las vocaciones sacerdotales hondureñas. Hoy, siguiendo el consejo del Señor: “Rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10,2), comparto con ustedes mi oración por los sacerdotes
Señor Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, por el bautismo nos has llamado a ser su pueblo sacerdotal, para ofrecerte el don de la propia vida, una existencia en justicia y santidad.
Tú llamas a algunos de este pueblo para constituirlos discípulos y presbíteros, al servicio del mismo pueblo.
Hoy, Señor, te damos gracias por los sacerdotes de nuestra diócesis, por los que proceden de nuestras familias hondureñas, por los que han venido de otros lugares como misioneros para bien de nuestro pueblo, y de una manera muy especial por los recién ordenados. (más…)
Señor, tú que nos llenas de santa alegría en la celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana.
Hacemos memoria, Señor, de Simón, el pescado, y nos alegramos de escuchar, como Él, a Jesús que le proclama dichoso. Te damos gracias porque nos lo has regalado como Pedro y porque, como él, nos sabemos llamados no por nuestra carne y sangre, no por nada de lo que podamos presumir, no por nuestros méritos sino porque en Cristo Jesús hemos obtenido misericordia y, sólo en Él, escuchamos palabras de vida eterna. Con Pedro vivimos como extranjeros, aunque nuestra ciudad lleve su nombre, y aunque afligidos por tantas pruebas, nos sabemos renacidos para una esperanza viva.
Recordamos a Saúl, judío entre los judíos, Pablo entre los griegos, elegido desde el seno de su madre, llamado por tu pura bondad, a quien revelaste a tu Hijo y le hiciste su mensajero entre los paganos. Te damos gracias porque, como él, nos sabemos criaturas nuevas, llamados a vivir no para nosotros mismos sino para Él que ha muerto y resucitado por nosotros y porque reconocemos que todo es gracia. Con Pablo descubrimos la diversidad de tus dones y, aunque somos muchos, nos gozamos de ser un solo cuerpo , unidos a Cristo y miembros unos de otros.
Te rogamos por tu Iglesia para que no olvidemos que llevamos el tesoro recibido en vasijas de barro y sepamos gloriarnos sólo en ti; para que no nos anunciemos a nosotros mismos, queriendo señorear sobre los demás, sino que nos hagamos servidores de todos para cooperar en su alegría; que encontremos esa alegría más en dar que en recibir; que creciendo en nuestra fe en aquel que todavía no hemos visto nos alegremos con un gozo indescriptible y radiante. Que sepamos y comuniquemos que todo es nuestro: Pablo, Apolo, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente y lo futuro; todo es nuestro. Pero nosotros somos de Cristo y Cristo es tuyo.
P. Fernando Ibáñez